
Porque los desafíos regionales no se resuelven sin entender las particularidades logísticas, climáticas y culturales del territorio.
La mayoría de las empresas de ingeniería que ofrecen soluciones energéticas y ambientales para la Región de Aysén están instaladas en Santiago. No es un detalle menor. La realidad regional difiere por mucho de la del resto del país, y eso se nota apenas un proyecto se topa con la primera variable que nadie consideró: la logística.
Acá las distancias se miden en horas de viaje por tierra y mar. El costo del combustible y la dependencia energética no son notas al pie: son factores que, si no se abordan desde la primera línea de un proyecto, pueden matarlo. A eso se suma una idiosincrasia patagona que hay que entender para poder trabajar con la gente, no a pesar de ella.
Pertenencia como ventaja competitiva
Entender todo esto —la logística, los costos, la cultura— es precisamente lo que nos diferencia. La pertenencia territorial no es una postal turística que ponemos en la presentación: es conocimiento operativo que se traduce en proyectos que sí funcionan, porque fueron pensados para el lugar donde se van a ejecutar.
Y creo que esa misma capacidad nos va a dar ventaja el día que nos expandamos a otros mercados igualmente desafiantes.
Lo que hacemos, en concreto
Trabajamos principalmente en consultoría, formulación y acompañamiento de proyectos para instrumentos públicos como CORFO, ANID y los Gobiernos Regionales, con foco energético o ambiental.
A eso sumamos dos servicios que veo con enorme potencial: las simulaciones computacionales fluidodinámicas (CFD) (abre en una pestaña nueva) para optimizar el diseño de sistemas que interactúan con fluidos, y la cuantificación de huella de carbono (abre en una pestaña nueva) para empresas y municipalidades.
El valor de simular es tangible: con capacidad de cómputo podemos validar soluciones complejas de manera rápida y confiable, contrastando la teoría con modelos antes de gastar en terreno. Eso se traduce en eficiencia y, a la larga, en menores costos por el tiempo de ejecución.
No me gusta la palabra experto; prefiero especialista. Un socio tecnológico estratégico al que recurres porque sabe lo que hace y porque está donde tú estás.
Descarbonizar también es emprender
Detrás de cada proyecto hay un problema mayor que estamos ayudando a resolver: la descarbonización, los costos energéticos y la generación de empleo a través del emprendimiento.
En una región como la nuestra, esas tres cosas están entrelazadas. Cuando una solución energética hace viable una industria local, no solo bajan las emisiones: aparece trabajo, aparece arraigo.
Mi aspiración es simple y ambiciosa a la vez: que alguien conozca lo que hacemos y piense «no sabía que esto se hacía acá». Porque sí se hace, y se hace desde la Patagonia.

